El impacto de la violencia en el ADN: cómo afecta a las generaciones futuras

|
24 marzo, 2025
| Salud mental
Un estudio revela cómo la violencia y el estrés pueden dejar huellas epigenéticas en el ADN, afectando no solo a quienes la sufren, sino también a sus hijos y nietos

La violencia y el trauma no solo afectan nuestra mente y emociones, sino que también podrían dejar huellas permanentes en nuestro ADN. Un reciente estudio ha revelado cómo los conflictos violentos en Siria no solo marcaron a las personas que los vivieron, sino que esas cicatrices podrían haberse transmitido a sus hijas y nietos, incluso antes de que nacieran. Este fenómeno está relacionado con la epigenética, un campo de la ciencia que explora cómo las experiencias pueden modificar la expresión genética sin alterar la secuencia del ADN.

¿Qué es la epigenética y cómo afecta a la herencia de los genes?

La epigenética se refiere a cambios en el material genético que no alteran la secuencia de los códigos genéticos, pero sí la forma en que se leen o activan esos genes. Un ejemplo común de esto es la metilación del ADN, un proceso en el que un grupo químico se une a una base de ADN (citosina), alterando cómo se expresa un gen. Aunque los genes siguen siendo los mismos, la metilación puede hacer que ciertos genes permanezcan “apagados”, impidiendo su expresión. Este proceso es crucial en la regulación de los genes a lo largo de la vida, y en ciertos casos, influencias externas pueden modificar esta expresión de manera significativa.

La violencia como factor ambiental que marca el ADN

En investigaciones recientes, científicos han encontrado que factores ambientales como el estrés, la dieta y, en particular, la violencia, pueden dejar una huella en el ADN. El estrés causado por la violencia vivida en países como Siria parece tener efectos epigenéticos que se transmiten de una generación a otra, afectando incluso a las futuras generaciones.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Florida, junto con otros expertos de la Universidad Hachemita de Jordania y la Universidad de Yale, realizó un estudio en familias sirias que emigraron a Jordania, huyendo de la violencia en su país. El estudio incluyó a tres grupos de mujeres y sus descendientes: mujeres que estaban embarazadas durante la masacre de Hama en 1982, durante la guerra civil siria de 2011, y un grupo de control que emigró antes de los conflictos. Los investigadores descubrieron marcas de metilación del ADN relacionadas con la exposición a la violencia, que indican un proceso de envejecimiento epigenético acelerado en las personas afectadas.

Ejemplos históricos de cambios epigenéticos debido a experiencias traumáticas

Uno de los estudios más citados en la epigenética es el de las personas que fueron fetos durante la gran hambruna holandesa de 1944-45, cuando sus madres sufrieron la escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial. Este estudio reveló cambios epigenéticos en el ADN de las personas afectadas, y una mayor propensión a desarrollar enfermedades como la diabetes tipo 2 y sobrepeso.

Aunque algunos investigadores, como Bas Heijmans del Centro Médico de la Universidad de Leiden, consideran que estos cambios epigenéticos pueden ser una forma de memoria genética, advierten que aún es necesario realizar más estudios para determinar si realmente están asociados con el desarrollo de enfermedades metabólicas.

Herencia epigenética: ¿puede transmitirse a las siguientes generaciones?

Una de las preguntas más debatidas en la epigenética es si los cambios epigenéticos provocados por experiencias como el estrés o la violencia pueden ser heredables. Aunque los estudios han demostrado que los hijos y nietos de personas afectadas por estos factores muestran huellas epigenéticas, la herencia transgeneracional sigue siendo un tema controvertido. Según algunos expertos, los cambios epigenéticos podrían escapar de la reprogramación genética que ocurre durante el desarrollo y ser transmitidos a las siguientes generaciones. Sin embargo, otros científicos argumentan que este tipo de transmisión es muy difícil de probar, ya que el ADN humano se “resetea” en dos momentos clave: tras la fecundación y durante la formación de los gametos.

Reflexiones finales sobre la epigenética y la adaptación al estrés

A pesar de las incertidumbres, algunos investigadores como Connie Mulligan de la Universidad de Florida creen que algunos de los cambios epigenéticos observados podrían ofrecer una forma de adaptación al estrés psicosocial o a experiencias traumáticas, como la violencia. Según Mulligan, esta adaptación podría haber evolucionado en los humanos para permitir una respuesta más rápida a entornos físicos y psicosociales cambiantes, más allá de la lenta evolución de los genes.

En resumen, aunque el impacto de la violencia y el estrés sobre nuestro ADN sigue siendo un tema de investigación, los estudios sugieren que las huellas epigenéticas pueden marcar no solo a quienes vivieron directamente estos traumas, sino también a sus descendientes. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para confirmar si estas marcas realmente ofrecen una ventaja adaptativa o si simplemente son el resultado de una exposición a condiciones extremas.

1