La adicción a las redes sociales y el consumo excesivo de contenido superficial pueden tener efectos devastadores en la salud mental y las capacidades cognitivas. De hecho, la expresión “podredumbre cerebral” ha sido adoptada recientemente por el diccionario de Oxford como la palabra del año, tras un aumento del 230% en su uso entre 2023 y 2024. Este término describe cómo el consumo desmedido de material trivial y poco desafiante, especialmente en internet, está alterando nuestra forma de pensar y sentir.
¿Qué es la podredumbre cerebral?
La podredumbre cerebral se refiere al deterioro cognitivo que ocurre cuando una persona consume en exceso contenidos de baja calidad, especialmente en redes sociales. Según la investigación científica más reciente, este tipo de contenido afecta negativamente a funciones mentales cruciales como la memoria, la atención y los procesos de toma de decisiones. Los expertos advierten que este daño es tan serio que puede reducir la materia gris del cerebro, alterar la capacidad de concentración e incluso distorsionar la forma en que procesamos la información.
El impacto del abuso de redes sociales en el cerebro
El consumo compulsivo de contenido en redes sociales, como el doomscrolling o desplazamiento infinito, está provocando cambios estructurales en el cerebro. Michoel Moshel, investigador de la Universidad de Macquarie en Australia, señala que estas conductas explotan una tendencia natural del cerebro humano: la búsqueda constante de novedades, especialmente si son potencialmente alarmantes. Este comportamiento, que alguna vez fue útil para la supervivencia, ahora está siendo aprovechado por los diseñadores de plataformas digitales para mantenernos atrapados en un ciclo interminable de consumo.
El problema es grave, ya que las personas, especialmente los jóvenes, pueden pasar horas frente a la pantalla, lo que afecta gravemente su capacidad de atención y deteriora funciones cognitivas esenciales como la resolución de problemas y el autocontrol.
Atención sostenida y aprendizaje académico
El psicólogo clínico Eduardo Fernández Jiménez, del Hospital La Paz de Madrid, explica que el cerebro necesita utilizar diferentes redes neuronales para concentrarse durante períodos prolongados en una tarea, lo cual es clave para el aprendizaje. Sin embargo, el uso constante de redes sociales y la exposición a estímulos cambiantes, como notificaciones de WhatsApp o Instagram, dificultan la concentración y reducen la capacidad de mantener la atención en una sola actividad durante un tiempo sostenido.
Investigaciones científicas sobre la relación entre redes sociales y cambios cerebrales
Estudios recientes han demostrado que el uso prolongado de internet está directamente relacionado con la disminución de la materia gris en áreas del cerebro que controlan funciones importantes como el procesamiento de recompensas, la toma de decisiones y el control de impulsos. Esta reducción de materia gris en regiones cerebrales clave es similar a lo que ocurre en las adicciones a sustancias como las metanfetaminas o el alcohol.
Moshel y sus colegas revisaron 27 investigaciones sobre neuroimagen y encontraron que el consumo excesivo de contenido en redes sociales está asociado con cambios en la estructura del cerebro, especialmente en los adolescentes. Estos cambios impactan en procesos fundamentales como la formación de identidad y la cognición social, aspectos críticos durante el desarrollo de los jóvenes. Así, aquellos con salud mental más frágil son más propensos a consumir contenido superficial, lo que agrava aún más sus problemas emocionales.
El papel de las notificaciones y la gratificación instantánea
El “ciclo de gratificación instantánea” al que nos somete internet es otro factor que contribuye a la podredumbre cerebral. La constante llegada de notificaciones, mensajes y alertas crea una especie de adicción que disminuye la capacidad de las personas para concentrarse en tareas importantes o enfrentar situaciones complejas sin distracciones.
Consejos para evitar el daño cerebral causado por el uso excesivo de internet
Para evitar los efectos negativos del consumo desmedido de contenido superficial, los expertos recomiendan tomar varias precauciones. Carlos Losada, psicólogo, sugiere que el primer paso es reconocer el problema y tomar medidas para desconectar de manera regular. Algunas de sus recomendaciones incluyen:
- Desconectar de las redes sociales y las pantallas durante ciertos períodos del día.
- Realizar actividades que requieran presencia física y mental, como hacer ejercicio o pasar tiempo con amigos.
- Establecer límites claros sobre el tiempo frente a la pantalla y asegurarse de consumir contenido educativo y enriquecedor.
- Evitar el consumo de contenido sensacionalista y de baja calidad que refuerza los algoritmos de las plataformas.
Moshel también enfatiza la importancia de encontrar un equilibrio entre la calidad y la cantidad del tiempo frente a la pantalla. Es esencial priorizar el contenido que fomente el aprendizaje y el crecimiento personal, evitando los efectos nocivos de los contenidos adictivos y superficiales.