La Secretaría de Salud está investigando una presunta negligencia médica en el Hospital de la Mujer de Tehuacán, esto tras el fallecimiento de una mujer embarazada el pasado 18 de marzo.
El tema causó indignación en la población, quienes se manifestaron al frente del complejo antes mencionado y bloquearon la carretera federal México-Veracruz.
La historia es la siguiente: la mujer, de 32 años de edad, acudió a atención médica en San Pablo Zoquitlán, pero le negaron la atención, por lo que fue trasladada en un colectivo al Hospital de la Mujer y Neonatología de Tehuacán en estado grave.
Esta mujer perdió la vida luego de dar a luz, y su bebé se encuentra grave, según los reportes.
Como siempre, después de las manifestaciones y de dar a conocer estos hechos, la Secretaría de Salud emitió un comunicado en el que aseguró que entablarán una mesa de trabajo para conocer las demandas y peticiones de los inconformes, quienes en meses pasados ya habían señalado las deficiencias de este complejo.
La Secretaría de Salud informó que mantiene un seguimiento constante del caso y trabaja en la mejora del hospital, además de asegurar que este nosocomio tiene personal médico suficiente, aunque se prevé la incorporación de dos especialistas, además de una ambulancia y abasto de medicamentos.
Da coraje cómo cierran este comunicado, en el que reafirman, según ellos, el compromiso con la mejora continua de los servicios para garantizar una atención médica oportuna y de calidad. Parece una burla después de la terrible situación que vivió esta mujer.
El caso continúa. Será importante conocer el estado de salud del bebé y que la Secretaría de Salud deje los compromisos y mejor cumpla. Ya las palabras bonitas cansaron a toda la entidad. Es momento de actuar. No se puede perder una vida más por las deficiencias tan notables que tiene nuestro estado. Ojalá que el gobernador y el secretario de Salud pongan atención a estos casos que son prioritarios. Sus faenas comunitarias y el circo próximo de la Feria de Puebla pueden esperar un poco más, pero la vida, la vida de las y los poblanos, no.