¿Sabías que el chicle puede liberar microplásticos en la saliva? Según una nueva investigación, masticar un solo chicle podría ser una fuente significativa de microplásticos, una amenaza invisible para el medio ambiente y la salud humana. Este descubrimiento abre un nuevo campo de estudio sobre las fuentes cotidianas de contaminación por plásticos, algo que a menudo no consideramos en nuestro día a día.
El estudio que reveló el peligro del chicle
Un estudio piloto, que aún está siendo revisado por expertos, se presentará próximamente en la reunión bianual de la American Chemical Society en San Diego. El análisis busca entender cómo un hábito tan común como masticar chicle podría estar contribuyendo a la creciente contaminación por microplásticos. Este estudio será publicado a finales de este año en la revista Journal of Hazardous Materials Letters.
El Dr. Sanjay Mohanty, autor principal de la investigación y profesor en la Universidad de California en Los Ángeles, señaló que el objetivo de la investigación no es generar alarma, sino más bien aumentar la comprensión sobre cómo nos exponemos a los plásticos de manera cotidiana.
¿Qué son los microplásticos y cómo entran en nuestro cuerpo?
Los microplásticos son fragmentos diminutos de plásticos cuyo tamaño varía entre menos de 5 milímetros y 1 micrómetro. Pueden ingresar al cuerpo a través de la ingestión o inhalación, y se han encontrado en diversas partes del cuerpo humano, como la sangre, los pulmones, la placenta y el cerebro. Aunque los efectos de los microplásticos en la salud aún no están claros, su presencia en nuestro organismo es motivo de preocupación.
La relación entre los microplásticos y los ingredientes del chicle
El chicle, tanto sintético como natural, contiene polímeros que pueden liberar microplásticos al ser masticados. Los ingredientes sintéticos, como las poliolefinas o los poliacrilamidas, son comunes en la fabricación del chicle, mientras que las versiones naturales también contienen polímeros, a veces utilizados para mejorar su textura o elasticidad. El estudio analizó diferentes tipos de chicle y encontró que todos liberaban microplásticos, independientemente de su composición.
¿Cuántos microplásticos libera un chicle?
El estudio de los investigadores mostró que un solo gramo de chicle puede liberar hasta 637 microplásticos. Durante el proceso de masticado, la mayor parte de los microplásticos (un 94%) se liberan en los primeros ocho minutos. Estos microplásticos son predominantemente de polímeros sintéticos, lo que los convierte en un contaminante potencial no solo en el cuerpo humano, sino también en el medio ambiente.
El impacto de los microplásticos del chicle en la salud
Si bien aún no se sabe si los microplásticos son perjudiciales para la salud humana, el Dr. David Jones, experto en conservación marina, señala que cualquier tipo de plástico sometido a fricción o estrés (como la masticación) liberará microplásticos. Aunque no hay evidencia directa de daño en la salud debido a estos microplásticos, la exposición continua a estas partículas podría tener consecuencias a largo plazo.
¿Los chicles naturales son más seguros que los sintéticos?
Los resultados sorprendieron a los investigadores, ya que no encontraron diferencias significativas entre los microplásticos liberados por chicles sintéticos y naturales. De hecho, el número de microplásticos en un gramo de chicle natural fue solo ligeramente inferior al de los chicles sintéticos, lo que sugiere que incluso los chicles “naturales” pueden contener polímeros sintéticos provenientes de otras fuentes, como el envasado o el procesamiento del producto.
Preocupaciones sobre la falta de transparencia en los ingredientes del chicle
Un problema importante señalado por los investigadores es la falta de información sobre los ingredientes en las etiquetas de los chicles. Muchas marcas no revelan qué tipo de polímeros o plásticos utilizan en la base de sus chicles, lo que hace difícil rastrear el origen de los microplásticos encontrados en el producto. Esto genera incertidumbre sobre si los fabricantes están utilizando polímeros de manera adecuada o si están ocurriendo contaminaciones durante la fabricación.
El chicle y su contribución a la contaminación ambiental
Más allá de los posibles efectos sobre la salud humana, los expertos advierten que el chicle también puede ser una fuente significativa de contaminación ambiental cuando se tira de manera inapropiada. Los residuos de chicle, al igual que otros productos plásticos, pueden tardar años en descomponerse, liberando microplásticos en el entorno.
¿Es el chicle seguro para el consumo?
A pesar de los hallazgos del estudio, la Asociación Nacional de Confiteros de Estados Unidos aseguró que el chicle es seguro para consumir y que las empresas de confitería siguen las pautas de seguridad alimentaria establecidas por la FDA. Sin embargo, los expertos sugieren que se necesita más investigación para entender cómo los microplásticos afectan nuestra salud y el medio ambiente.
La necesidad de más investigación sobre microplásticos en alimentos
El Dr. Leonardo Trasande, director del Centro para la Investigación de Riesgos Ambientales de la Universidad de Nueva York, advirtió que los microplásticos en los alimentos y el agua son una preocupación aún subestimada. A pesar de que algunas agencias reguladoras no consideran que los microplásticos en los alimentos sean peligrosos, Trasande aboga por un enfoque precautorio y por más estudios que investiguen sus posibles efectos a largo plazo.
Conclusión: ¿cómo afecta el chicle a nuestra salud y al medio ambiente?
En resumen, masticar chicle puede liberar microplásticos, aunque los riesgos para la salud humana aún no se conocen con certeza. La falta de transparencia en la composición de los chicles hace que sea difícil rastrear el origen de estos contaminantes. Lo que es claro es que el estudio pone en evidencia la necesidad de investigar más sobre las fuentes de microplásticos en nuestra vida cotidiana y cómo afectan tanto a nuestra salud como al medio ambiente.