¿Qué tan saludables son los helados? Esto es lo que dice la ciencia y la nutrición
En verano, pocos pueden resistirse a un buen helado. Pero, ¿realmente sabemos qué impacto tiene en nuestra salud?
El consumo de helado en México y el mundo: un placer que no pasa de moda
Durante los meses más calurosos del año, el consumo de helado aumenta considerablemente. En España, por ejemplo, se consumieron más de 140 millones de litros entre junio de 2023 y mayo de 2024, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Aunque el dato es europeo, refleja una tendencia mundial que también aplica a México, donde este tipo de productos se disfruta especialmente en primavera y verano.
Un estudio reciente, el Primer Estudio Frigo de Hábitos de Consumo de Helados en España, reveló que el 61% de las personas consume helado como snack entre comidas. Esto evidencia que los helados no solo se comen como postre, sino también como un antojo diario.
¿El helado puede ser saludable? Lo que dicen los estudios y los expertos
Aunque los helados se asocian comúnmente con el azúcar y las calorías vacías, algunos estudios han planteado beneficios potenciales. Una tesis doctoral mencionada en el medio estadounidense The Atlantic encontró que el consumo moderado de helado podría tener efectos positivos en personas con diabetes, reduciendo el riesgo cardiovascular. Sin embargo, esta hipótesis fue recibida con escepticismo por la comunidad científica.
Duane Mellor, investigador de nutrición en Aston University, señaló que no hay suficiente evidencia científica para asegurar que los helados son saludables. Se necesita más investigación para llegar a conclusiones sólidas.
La variedad importa: tipo de helado, ingredientes y frecuencia de consumo
El Dr. Miguel Civera, especialista en Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), explica que no todos los helados son iguales. Su impacto en la salud depende de su composición, método de elaboración (industrial o artesanal), frecuencia de consumo y las condiciones de salud del consumidor.
Helado de crema vs. helado de hielo
Los helados de crema industriales contienen más grasas y proteínas, con un valor calórico de entre 200 y 350 calorías por porción. Por otro lado, los helados de hielo suelen tener entre 60 y 100 calorías y están compuestos principalmente de agua, azúcar y saborizantes.
Para personas con sobrepeso, obesidad, diabetes o niveles altos de colesterol, se recomienda evitar los helados con azúcares añadidos, grasas saturadas o trans. El consumo ocasional puede ser parte de una dieta equilibrada si se hace con moderación.
¿Cuáles son las opciones más saludables de helado?
La mejor alternativa desde el punto de vista nutricional son los helados artesanales elaborados con ingredientes naturales como frutas, yogur natural o bebidas vegetales sin azúcar. Según Ana Cristina Pérez Urdaneta, dietista-nutricionista, este tipo de helados puede ser adecuado incluso para personas con intolerancia a la lactosa o que siguen dietas vegetales bien planificadas.
Un helado casero con yogur y fruta puede aportar calcio, proteínas y fibra. Sin embargo, no debe sustituir alimentos esenciales como frutas enteras o lácteos naturales, ni convertirse en un consumo habitual.
¿Helados funcionales? Una nueva tendencia con enfoque nutricional
Los helados funcionales son una propuesta innovadora que busca ofrecer opciones más nutritivas, especialmente para personas con necesidades dietéticas específicas. Investigaciones como la publicada en Food Research International por la Universidad de Nápoles exploran cómo crear helados con prebióticos, probióticos o proteínas vegetales sin perder sabor ni textura.
Más allá de la nutrición: los helados también benefician la salud emocional
El placer de comer helado también tiene implicaciones positivas en la salud mental. Por ejemplo, se recomienda a niños que han sido sometidos a una amigdalectomía por su capacidad para aliviar el dolor gracias al frío y generar una experiencia emocional positiva.
En pacientes con cáncer bajo tratamiento de quimioterapia, los helados ayudan a mantener el apetito, la energía y a reducir efectos secundarios como la mucosidad o la sequedad bucal. Además, salir a comprar helado puede promover la actividad física y la socialización, elementos clave en el bienestar general.
Conclusión: ¿el helado es saludable o no?
El helado no debe considerarse un alimento esencial ni una fuente prioritaria de nutrientes. Sin embargo, si se elige de forma inteligente y se consume ocasionalmente, puede formar parte de una dieta equilibrada.
La clave está en la composición, cantidad y frecuencia, así como en el contexto individual de cada persona. Y claro, también hay que valorar su rol en el placer, la cultura y la salud emocional, más allá de lo nutricional.